viernes, 26 de octubre de 2007

Quizás una idea... Quizás una solución (*)

Casate conmigo!! - Le dijo cuándo ella cruzaba el umbral de la puerta.
Sonrió e intento disimular las emociones que juagaban en su barriga.
Por supuesto que sí- Dijo. Y se besaron tiernamente.
Ella lo ama y el la ama a ella... y ambos comparten una duda o una hermosa esperanza.

El día sige, y la duda se mantiene. No saben si serán padres.
No saben si eso los apena o los emociona.
La verdad es que quizás él lo sabe, pero de seguro ella no tiene idea. Se ilusiona
pero también se aterra.

Cada vez que una pareja recibe la noticia o tiene la duda de si serán padres o no debe ser
igual de impactante y contradictorio.

Hay una mitad, la mejor mitad, que se alegra instantaneamente. Esa mitad busca nombre
y ve si los apellidos combinan, piensa en cual de las narices tendra.
Esta mitad es la que entiende que gran parte de la vida tiene sentido sólo en función de los hijos, de que nos entregamos, nos posponemos.

Por otra parte esta la mitad que tiene miedo, la más quisquillosa y que pone en boga antes de
cualquier otras cosa el gran tema de los padres infelices "Lo económico" el parto, hospital controles, pañales... muuuchoss pañales y claro de ahí a la universidad del niño un paso.!


Entre estas dos mitades están los respectivos proyectos y frustraciones de cada integrante de ésta "supuesta nueva familia". Hay gustos, ideas, carácteres que no sabes si podran sobrevivir
y en algunos momentos cuándo una discución ofusca todo ..pasa por la cabeza la posiblidad de que este sujeto frente a mí puede no ser "EL" hombre de mi vida.

Y entonces entra el panico, el miedo, la duda... y la incertidumbre se transforma en lo más importante del día de la noche...de la vida.

En éste caso en particular debo decir que la primera mitad lleva la delantera y por mucho.
No he pensando en nada más que en el nombre y en que color de ojos tendra.
En como sería, en cuánto lo amaría...en las mil alegrías que aportaría a mi vida y en cómo yo podría aportar a que la suya fuera un poco parecida a la mía.
No dejo de pensar que éste es el momento y que no quiero que llegue el día 3, 4 o 5 y se rompa
el sueño, la ilusión...el anhelo.

Encontre al hombre con el que quisiera despertarme siempre, y tengo mucha fe en que
si Dios lo eligio para mí, yo fui elegida para él.
No queda más que esperar y ver...
si el matrimonio se concreta.
Y si esa pequeña gran idea..si esa naríz y ese nombre pueden llamarse Maite o Josefina.



Marta Paz...

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