sábado, 18 de agosto de 2007

La ultima noche en las Pistas.


Recuerdo sólo una cuarta parte de lo que ocurrió esa noche.
me cargan los Black Out, apagones de tele o como quiera decirseles....en fin.

Una cerveza, dos, tres, cuatro...luego un vasito de vino.Comienza la competencia
conmigo misma, de tomar como en un concurso. Ahí se apaga todo y tengo lapsus de una pesa, un baño roto, creo que el sonido de un vaso trizado y luego nada.Sólo silencio.

4 de la mañana, abro los ojos. No se bien dónde estoy mucho menos la hora que es, sólo noto que estoy acostada en una improvisada cama. La cabeza da tumbos, creo que mi cerebro quierer salir, va a explotar.
Tomo posición dentro de mi cuerpo, hasta hace poco abandonado, y me pongo de pie
y surge un pensamiento típico de los alcoholicos...¡AGUA! entonces me dispongo a buscar el bendito vaso que saciara esta sed tan característica.

Escucho risas, me dirigo hacia el ruido, hermosa coincidencia; justamente estas vienen de la cocina. Un par de personas conversan, me integro lo suficiente como para pedir jugo de naranja pero no tanto cómo para comenzar a explicar situaciones que aún no recordaba pero sabía tendria que explicar de todo modos. Un poco de bla bla por aquí... otro tanto por allá.

La noche termina, hay que retirarse a los aposentos, o a lo que pusiera sostener la humanidad
de todos los participantes de esta velada. Me dirigo a mi ya preparada cama y reacciono frente a la sensación de estar siendo perseguida. Volteo y en efecto alguién me mira o mejor dicho un hombre trataba de enfocarme y hablarme a la vez; menciona algo de "Voy a dormir contigo, me haces un espacio?"

La intuición me hablaba, pero yo le tapaba la boca, acepte.
Fue cuestión de entrar bajo las frazadas para comprender que con fulano algo pasaba. Un sentido del humor extremadamente agil no ayudaba mucho a mantener la distancia suficiente para que las hormonas con sensores parabolicos no lograran comunicarse.
10 segundos de silencio, el alcohol hacía lo suyo, me estaba entregando a los brazos de morfeo justo cuando siento una tercera mano en mi humanidad. Me río con una malicia que no correspondía pero que no pude evitar.

Es que justo en ese momento recordé... Fulano es el más mino de todos y mi quinceañera egolatra no pudo resistir entrar en el juego, de hecho la mano de este personaje ya estaba participando en mi cintura, movimientos circulares, de arriba abajo, lentos y suaves.

Cómo era sólo mi cintura me dedique a disfrutar del hecho de que fulano " el más mino de todos" estuviera haciendome esas caricias tan dulces que hasta me ayudarían a conciliar el sueño.

Pero no!! Porsupuesto que no.! Esa manito, comenzaba a ser manota y dejaba en evidencia que no permitiría que el sueño capturara la poca lucidez que me quedaba...Sí,esa mano quería algo más.

Me ahorraré todos los detalles entre aquella mano y mi humanidad, sólo puedo decir que no he conocido mano más persuasiva que esa. La cuestión es la siguiente, entre lo sucedido con la mano antes descrita junto con lo que logré reconstruir de aquella noche, gracias al aporte de los concurrentes, es que he determinado en pleno uso de mis facultades mentales salir por algún tiempo de las pistas de las bebidas espirituadas.

"Una buena acción no remide una vida de pecado, eso es cierto." Dijo alguién.
Pero quién quiere el perdon por toda una vida?¿....Me basta el perdón por ciertas ocasiones...por aquellas cosas que hice o dije y que no recuerdo cómo también por aquellas que sé que dije y conjuntamente recuerdo haber hecho pero que jamás nadie podrá saberlo.



Marta Paz...




No hay comentarios: