-¿Qué le dirias si te dijera que quiere volver contigo?
- Que no!!
Quede un poco impactada con mi respuesta, pero es la verdad. Al fin es la verdad.
y me he llenado de beneficios desde que él se ha convertido en mi gran amigo.
Desde que lo he llegado a querer tanto que ya no lo quiero sólo para mí.
Lo quiero de la manera más libre, pura y sana e imagino que él también a mí.
Los beneficios del "olvido".
Ahora, la parte salada del asunto. El estar disponible.
Eso de nuevamente tener el corazón en la vitrina, aún cuando ni se vea quizás entre otras grandes piezas.
Desde la vitrina he visualizado al comprador perfecto y luego de años sin sentir ni un apice de interes real por los consumidores de este mercado tan competitivo he logrado ver al cliente premium de este momento, al menos para mí. Y aquí se acaba lo entretenido, ya que cómo ni fuera suficiente luego de 4 años presa del mismo cliente frecuente no se me ha ocurrido nada mejor que seleccionar al que he considerado desde los vidros de la vitrina como el mejor postor.
Primer dato: Reconoció el producto inlcuso tiene cierta familiaridad con él.
Segundo dato: Recuerda haber tenido una grata experiencia con el mismo.
Tercer dato: Le parece por lo menos entretenido e interesante esta multifuncionalidad que presenta el producto en vitrina.
Si existiera un cuarto dato a mi favor no tendria ningun senido esté lamento acerca de por qué es horrible volver a la vitrina y a los espectadores. La cuestión es la siguiente:
- No podemos inferir que significó para el consumidor "la grata experiencia con nuestra marca"
si es que en efecto es tan grata como para repetirla o es sólo una anecdotilla.
- Siendo él un hombre del siglo XXI no me preocupa que no sepa llevar las nuevas técnologías sino más bien que se sienta sobrepasado por esta revolución coopernicana y vuelva a las antiguas bodegas o anticuarios.
Ayer o más bien esta noche he perdido la oportunidad de vivir la experiencia única de presentarme en la maxima exibición de productos en vitrina de nuestro tiempo.
En otras palabras mucho más simples, con menos rodeos y definitivamente alejada de esta metafora cruel.
Era mi momento y ya no lo fue.!
sábado, 18 de agosto de 2007
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