Gracias a Dios que estás aquí.
y que haz llegado con maletas, petacas butacas, pechacas y todo lo que tenías por ahí.
Gracias a Dios que te atreviste y nos atrevimos a estar juntos, a creernos.
Gracias por la mesa, la cama, la pieza incluso por esas tostadas; las primeras que quedaron
sin comer.
Por todas aquellas tazas de té, de café, de vino y ron. De amor.
Por todos esos desayunos y ayunos, por cada despertar, por cada pensar.
Por tu barba y tu cara peladita.
Por decir que me admiras.
Pr decir que me amas.
Por enseñarme a amar sanamente, solo amando.
Por cambiar mi vida de pies a cabeza, por darle un sentido, un nombre.
Por mostrarme que hay otras cosas, por mostrarme que hay de todo.
Por enseñarme yregalarme.
Él regalo...Nuestro relago.
Marta Paz...
viernes, 7 de diciembre de 2007
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